El verdadero éxito no se basa en lo que tienes ni en lo que logras, sino en lo que compartes y construyes en comunidad, y en lo que haces con lo que Dios te ha dado.
El éxtio no consiste en tener y lograr más, el éxito se mide en cuánto damos a los demás y en cuánto inspiramos e impactamos positivamente a los que nos rodean.
Recuerda que lo importante no es lo que tienes en propiedades, empresas, dinero, títulos, o poder, ni tampoco en las metas que logras, sino lo verdaderamente importante es en la persona que te conviertes durante el proceso.
Alinea tus metas y tu vida a tu Propósito y al Plan que la vida tiene preparado para ti.
Las personas más felices no son las que tienen muchas cosas sino las que tienen un propósito claro. Busca algo que trascienda a ti y a los demás. Lo único que se necesita es un corazón dispuesto a intentarlo, a amar y a confiar.